En economía Bolivia debe imitar a China

El cambio en China comenzó en 1978, cuando entonces era muy diferente a la nación que hoy puede situarse al nivel de Estados Unidos o la Unión Europea. Era un país empobrecido, con un Producto Interno Bruto (PIB) de $us 150.000 millones. El histórico fundador de la República Popular China, Mao Zedong había fallecido en 1976, dejando un controvertido legado. Entre sus grandes proyectos, se encuentran el Gran Salto Adelante (1958-1962), que buscaba transformar la economía agraria del país, que provocó una hambruna por la que murieron al menos 10 millones de personas (hasta 45 millones, según fuentes independientes); o la Revolución Cultural (1966-1976), la campaña de Mao contra los partidarios del «capitalismo», que dejó entre centenares de miles y varios millones de fallecidos, según las fuentes independientes y paralizó la economía.

Fue en esa situación de pobreza y hambre cuando Deng Xiaoping, entonces el secretario general del gobernante Partido Comunista de China (PCCh), propuso un cambio. El cambio económico más profundo fue garantizar absolutamente la inversión privada y establecer salarios bajos para trabajadores y técnicos chinos, que estaban acostumbrados a ellos. Ello provocó que la gran mayoría de las fábricas de Estados Unidos y Europa se trasladen a China, convirtiéndola en la fábrica del mundo. En 2024 su PIB estimado fue de $us 18,74 billones (segunda economía mundial después de Estados Unidos desde 2010, en que desplazó a Japón). En menos de 50 años desarrolló una infraestructura (habitacional, caminera, energética etc.) que a otros países les tomó varios siglos. Actualmente es líder en Inteligencia Artificial (entre otros tiene un hospital sin médicos), en robótica y sus universidades están entre las mejores del mundo.

En lo que al salario mínimo mensual toca, en dólares americanos al cambio oficial para los países de Latinoamérica para 2025 se tiene: 1. Costa Rica 727, 2. Uruguay 590, 4. Chile 537, 5. Ecuador 470, 6. México 457, 7. Guatemala 436, 8. Bolivia 398 (con el dólar del mercado negro sería aproximadamente 200 $us), 9. Colombia 349, 10. Paraguay 374, 11. Honduras 344, 12. Perú 318, 13. Panamá 290, 14. Brasil 275, 14. El Salvador 243, 15. Argentina 242, 16. República Dominicana 190, 17. Nicaragua 156, 18. Haití 81, 19. Cuba 79 y 20. Venezuela 1,3. Con el tipo de cambio en el mercado negro estaríamos en el puesto 16. Solo estarían detrás de Bolivia, en el salario mínimo mensual, República Dominicana, Haití y los países comunistas o socialistas Nicaragua, Cuba y Venezuela.

Algo sumamente preocupante para el país es que se estima que entre el 80 y 85% de la fuerza laboral se encuentra en el sector informal. Esto significa que la mayoría de los trabajadores bolivianos no están registrados en el sistema formal de empleo y, por lo tanto, carecen de los beneficios y protecciones laborales asociados al trabajo formal.

Bolivia vivió mayormente por las rentas y exportaciones generadas por los recursos no renovables. En la colonia y hasta fines del Siglo XIX de la plata, en el Siglo XX del estaño y luego de los polimetálicos. En 1994 y entre 1996 y 2004 las mayores exportaciones fueron de recursos no tradicionales. Entre 2005 y 2015 las exportaciones de gas fueron las más altas, así como una inusualmente elevada petrolera. En 200 años de vida republicana la minería fue la mayor exportadora en 174 años (87%), hidrocarburos en 16 años (8%) y no tradicionales en 10 años (5%).

Con la tremenda caída de las exportaciones y rentas del gas natural, por los elevados precios de los metales, la minería ocupa el primer lugar de las exportaciones desde 2016.

A la fecha no tenemos reservas minerales de importancia, lo que complica la dramática situación económica del país. Los 21 millones de toneladas (Mt) de reservas de litio que manejamos erróneamente, son 21 Mt de recursos. Las reservas son recursos que pueden ser explotados económicamente. De acuerdo a los estudios realizados por organización francesa ORSTOM y la UMSA, la única zona rica del Salar de Uyuni (donde se intensificó la perforación de taladros y pozos), es la desembocadura del Río Grande donde Francois Risacher de ORSTOM en la publicación Estudio Económico del Salar de Uyuni (17/08/89), para una superficie de 276 Km2 estimó una reserva de 430.000 toneladas de litio con una concentración de 1800 mg/litro, equivalentes a 0,15%, el mismo contenido que hay en todo el Salar de Atacama en Chile.

Se dice que cuando empezaron a funcionar las fábricas en China, un obrero ganaba un salario mensual de $us 100. En China ahora el salario promedio de un obrero de fábrica varía, pero se estima que ronda los 59.264 CNY al año, vale decir 692 $us/mes. El nivel educativo de los obreros chinos es el bachillerato. En Bolivia existen miles y miles de bachilleres desocupados.

Frente a esta situación de tremenda crisis económica y elevado desempleo, sugiero que el nuevo gobierno siga el camino de China, reformando la Constitución Política del Estado, para dar seguridad absoluta a la inversión privada, establezca salarios a pagarse y un sistema impositivo competitivo. Puede que esto signifique modificar la Ley General del Trabajo. Estamos más cerca del mercado más grande del mundo, como es Estados Unidos, que tiene diferencias económicas y políticas con China.

Una muestra de que esto es posible es AMETEX, una empresa textil boliviana líder en exportación, que empezó a operar en 1965 y llegó a tener 4.000 empleados. Se especializaba en la producción de prendas de vestir, desde la hilatura hasta el acabado, con ventas anuales de hasta $us 52 millones. Sin embargo, AMETEX enfrentó dificultades económicas debido a la pérdida del ATPDEA, un programa de preferencias arancelarias otorgado por Estados Unidos a Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, para exportar a ese país una amplia gama de productos con tarifas arancelarias reducidas o eliminadas. Por ello cerró sus operaciones, siendo reemplazada en 2012 por ENATEX, una empresa estatal que fracasó, porque Venezuela, Argentina y Brasil nunca pudieron reemplazar al mercado estadounidense, que es el más grande, más transparente y con el mayor poder adquisitivo.

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