Minería e hidrocarburos, como agua y aceite

Luego del fuerte incremento impositivo y de la “nacionalización” de los hidrocarburos, en su gran mayoría gas natural, la minería fue sacudida por anuncios y desmentidos de su nacionalización, por la propuesta del Gobierno de un exagerado incremento del Impuesto Complementario de la Minería, que se congeló por las fuertes medidas de protesta y posterior acuerdo con el sector cooperativista y por la promulgación el 1º de mayo  del Decreto Supremo 29117, que declara Reserva Fiscal Minera a todo el territorio nacional, para que Comibol pueda firmar contratos de operación con empresas mineras interesadas en determinadas áreas, igual que YPFB. Todas estas ideas surgieron del criterio que la industria minera es similar a la de los hidrocarburos.

A efecto de establecer diferencias entre ambas industrias, consideraremos un campo de gas natural libre y un depósito minero filoniano, muy usuales en nuestro país. Lo único que tienen en común es que en ambos se explotan recursos no renovables, pero las diferencias empiezan con la calidad de las reservas y continúan con los procesos de extracción y procesamiento, que tienen estrecha relación con los costos, que son determinantes en el cálculo de las utilidades, que a su vez deben guardar relación con los impuestos.

Calidad del depósito.- La calidad del gas natural difiere poco en los yacimientos del mundo. Está compuesto por grandes proporciones de gases (metano y etano), pequeñas proporciones de gases licuables (propano y butano) y mínimas partes de líquidos (pentano y exano). Estas proporciones se mantienen en todo el período de su extracción.

Un mismo mineral puede tener contenidos totalmente diferentes en diferentes yacimientos y, debido a su explotación, va disminuyendo gradualmente su calidad. Por ejemplo la veta Salvadora descubierta en 1900 por Simón Patiño, tenía una ley de estaño de más del 50%, de lejos la ley más alta de todos los yacimientos estanníferos del mundo. Al cerrarse la mina, la ley de las diferentes vetas estaba por debajo del 0,5%, vale decir hubo un empobrecimiento de más de 100 veces.

La calidad (ley) de las vetas es el factor más influyente para el rendimiento económico de una mina. Actualmente ya no se trabajan yacimientos de alta ley, lo que era común en la primera mitad del siglo pasado. Los únicos dos proyectos mineros grandes como son San Cristóbal y San Bartolomé, que explotarán minerales de baja ley, no serían rentables con bajas cotizaciones de metales como las del 2002.

Extracción.- El gas natural se extrae perforando un hueco en la roca hasta encontrar la napa de gas. Lo más común es que el gas esté bajo presión y salga del pozo sin intervención externa, por ello es común que el gas que no se vende se ventee o se queme. Solo a veces es necesario utilizar bombas para su extracción. Por ello la extracción del gas natural es muy barata.

Los minerales requieren de la apertura de túneles (perforación y voladura) para el acceso, transporte horizontal y la preparación de las vetas a ser rajadas (perforación y voladura), así como chimeneas (perforación y voladura) para ventilación y transporte vertical. La perforación requiere de la generación de aire comprimido para accionar las máquinas perforadoras, que utilizan brocas que se desgastan rápidamente. La voladura exige el uso de fuertes cantidades de explosivos. El mineral extraído es transportado en el interior de la mina mediante locomotoras y carros metaleros y por medio de volquetas al ingenio para su concentración. Este complejo proceso es caro.

Procesamiento.- Para que el gas natural “en bruto” se transforme en energía útil y tenga un valor comercial debe ser purificado, es decir separado del agua, el barro y otros elementos tóxicos. Después el gas limpio debe ser fraccionado en una planta. El fraccionamiento significa separar los gases metano y etano de los componentes “licuables” que sirven para producir Gas Licuado de Petróleo (GLP) y de los componentes líquidos (gasolina natural) que pasan a las refinerías para su posterior comercialización. El fraccionamiento significa empero darle valor agregado al gas natural “en bruto”, porque el gas limpio ya puede ser comercializado.

El procesamiento de los minerales se lo realiza primero en plantas de concentración o ingenios que consumen mucha energía, materiales fungibles (soleras de trituradoras y molinos y bolas o barras de molinos) y reactivos, por lo que es caro. Primero el mineral es triturado y molido para luego ser concentrado en equipos de diferente tipo y función. Luego los concentrados deben ser transportados –a veces a otros países- para ser refinados hasta un estado metálico mediante su fundición (los precios se dan para  metales no para minerales). La fundición es muy cara porque hace uso intensivo de energía. Su costo es variable para cada mineral. En el caso del zinc puede llegar al 60% de su valor bruto para bajas cotizaciones y 35% para cotizaciones elevadas.

Existe además en minería el factor de recuperación metalúrgica, que tiene influencia en el rendimiento económico, porque solo el mineral recuperado (y producido) puede ser vendido. Existen pérdidas tanto en los ingenios como en las fundiciones. Las recuperaciones en los ingenios pueden variar entre 50% y 90% y en las fundiciones está por encima del 92%. En conclusión, la minería es muchísimo más compleja y cara que la industria del gas natural y tiene la gran desventaja de que los ricos yacimientos que le dieron fama de país minero a Bolivia, e hicieron de Simón Patiño uno de los hombres más ricos del mundo, ahora son solo historia. Por lo anotado, el siquiera establecer una comparación entre ambas actividades es un error, inconcebible si en base a ella se toman decisiones e imperdonable para quienes manejan la política minera del país.


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